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la casa que extraño y̶a̶ ̶n̶o̶ existe ⋆⭒˚.⋆
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acrílico sobre tela
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2024
Un homenaje a la casa en la que viví durante mi infancia, un lugar que ya no habito en la realidad, pero del que nunca he salido en mis sueños. Aunque la casa ha desaparecido físicamente, sigue viva en mi memoria, ocupando un espacio tangible en mi inconsciente. En cada sueño, las paredes de esta casa se levantan de nuevo, las habitaciones me reciben con la familiaridad de un tiempo perdido, sin permitir que me desplace hacia otros espacios oníricos. Es en esa casa —en su ausencia— donde me quedé.
La pieza explora la relación entre el espacio físico y el espacio mental, la identidad y el hogar, apoyándose en conceptos de la memoria y el inconsciente. Como el filósofo Gaston Bachelard describe en La poética del espacio, las casas de la infancia tienen un papel fundamental en la construcción de nuestra identidad y en el universo de nuestros sueños. Estas casas son refugios que guardan lo más profundo de nuestras emociones, y cuando desaparecen, no lo hacen por completo, pues continúan habitándonos.
La obra también dialoga con las ideas de Sigmund Freud en torno a la nostalgia y la repetición, donde la casa perdida representa no solo un lugar geográfico, sino una reconstrucción simbólica de lo que fuimos y de lo que se ha quedado suspendido en el tiempo. Mi casa de infancia, como un lugar del que no se puede huir, representa no solo la estructura arquitectónica, sino el eco de las emociones vividas, la constante búsqueda de un hogar mental al que volver, incluso si ya no existe. Julia Kristeva en Poderes de la perversión, discute el concepto de la melancolía como una forma de duelo por aquello que se ha perdido pero permanece dentro de nosotros. El espacio de esta casa, entonces, funciona como un símbolo del duelo por una infancia perdida, una época que no puede regresar, pero que en los sueños encuentra una vía de preservación.
Esta pieza se convierte entonces en un espacio de tránsito entre lo real y lo imaginado, un puente entre el presente y un pasado que nunca se apaga, resucitado en la quietud de los sueños. La casa que extraño y̶a̶ ̶n̶o̶ existe.





